lunes, 23 de diciembre de 2013

A poor player

Muerta 6 años
Tanto que ni escribir quiero acerca de ello
ya sería demasiada producción
por parte de un cadáver viviente
Porque se persevera en lo mismo
sin importar cuantas palabras gaste en ello
solo quisiera dormir
pero tengo mis obligaciones
obligada a parpadear
respirar
comer
las sonrisas son quebradizas
la dulzura que se desgasta
entre media y una luna
obligada
a lo único que tengo en verdad
vivir, para que tú no sientas
ni unas solas ganas de morir
vivir, para cuidarte tal vez
como has cuidado de mí
Me disculpo por el vacío
no sé qué pasó
yo quería ser tu sol
yo quería
Pero muerta llevo
6 años
Tanto así, que a resucitar
le temo
podría implicar esperar
algo de alguien
¿Es que no podemos no
esperar algo de alguien?
Pero tú puedes esperar
lo que sea de mí
- aunque ya no lo hagas -
La vida no, ni esta, ni la próxima
No alcanzo
Insisto
Discúlpame el vacío
llévate mis insomnios
tráeme las ganas,
o tráeme mi noche,
tráeme el retorno.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Los Habitantes de una ruina inconclusa

[Fragmento]
La noción de Miseria: tópico transversal a toda la obra
En una entrevista que se le hace a Donoso, él señala su reconocido interés hacia los personajes pertenecientes a una realidad abyecta, lo que los hace ser un tema recurrente en sus novelas, constituyendo una dimensión necesaria de tratar al profundizar en alguna de sus obras.
Este interés del autor por las realidades abyectas, si bien parte en la miseria en tanto a carencia material y económica, va más allá, pues al autor le interesa la falta de identidad y unidad del yo que propicia una realidad abyecta de condiciones miserables:
“Uno de los grandes terrores míos, y que es tal vez el inverso del mundo aristocrático...es el terror de la destitución, de la abyección, de la no existencia, de la reducción a la nada, del ser que se elimina, de la explotación del ser humano por el ser humano, en todos los planos de la destrucción. El tema no me interesa en el sentido social; me interesa el ser humano explotado, destructor y destruido. Para mí, por ejemplo, una de las grandes fantasías psicoanalíticas ha sido el tema del clochard, del vagabundo, del bum, digamos.
Hay momentos en que me veo como un clochard, y es el momento de mayor terror. El hombre sin identidad (...)”[1]
Podemos entonces, establecer la miseria como una carencia que lleva al vacío. Esto se representa en la obra mediante los seres marginados de la sociedad, pues presentan una falta de sustento, de identificación y pertenencia, la figura del clochard  no posee ni origen ni destino, habita en el vacío.
De este modo nos encontramos en un panorama en el cual se enfrentan dos órdenes diferentes: el orden burgués acomodado y el orden de la marginalidad y la miseria.

Miseria. La carencia de identidad y unidad del yo.
A partir del primer encuentro con el vagabundo, Blanca y Francisco comienzan a sentir su realidad trastocada por esta figura. Esto les genera temor, sentimiento que mediante un proceso se va incrementando hasta la deconstrucción de los personajes no solo en cuanto a su entorno, si no, también a nivel interno, en cuanto al “yo” individual.
Este proceso se evidencia a través de los sucesos, pues de a poco la materia miserable se va haciendo parte de sus vidas hasta ingresar en sus propias mentes, nos detendremos en este proceso más adelante en el tema de la metamorfosis.
Por el momento, revisaremos la falta de unidad interna, el mismo Donoso se refiere al interés que tiene por este fenómeno (siguiendo el extracto de la entrevista):
“ Este fantasma (la figura del clochard) recurre todo el tiempo en mis sueños. Por otro lado, con mi experiencia psicoanalítica, o psiquiátrica incluso, hay como una duda muy fuerte, una no-creencia en la unidad de la personalidad humana (…) creo que no creo que exista una unidad psicológica en el ser humano (…)
No soy ni una persona ni treinta, o soy una persona y soy treinta”[2]
La figura del “muchacho de la mochila” representa a todas las personas y a la vez a ninguna. Esto remite a la carencia de sustento, identidad y pertenencia que significa una vida marginada de la sociedad. Un vivir en el vacío, lo que conlleva a una mutabilidad ante las condiciones, adecuándose al porvenir sin un plan previo y sin parámetros establecidos a los cuáles regirse, totalmente opuesto a las condiciones de vida que experimentaban Blanca y Francisco, pertenecientes a un estatus que no trasgredían, determinando su personalidad e identidad a través del sentido de pertenencia a ese estatus, e incluso orden cultural.
Siendo parte de esto, los personajes se sienten tranquilos, en un orden propio e inmutable que les sustenta y da seguridad. Sin embargo, el encuentro con el vagabundo les hace chocar con el otro orden opuesto, amenazando el sentimiento de seguridad que antes albergaban, de ahí que nace el miedo.
Este orden opuesto a través de la figura del “muchacho de la mochila”, se representa a partir de la falta de origen y destino, pues el hombre aparece sin explicar su proveniencia, y pregunta a la pareja por una dirección que no es posible encontrar, además, utilizando un código extraño, lo que lo enmarca en la indeterminación. Francisco intenta identificarlo con alguna nacionalidad e idioma de manera fallida, intenta comunicarse en inglés, pero el hombre no entiende, tampoco pueden establecer su edad, por lo que se convierte en toda una intriga que no pueden subsanar, pues la comunicación entre el hombre y la pareja se hace insostenible al no poseer ningún idioma en común. Se encuentran ante la imposibilidad de determinar la identidad de este sujeto.

Miseria. Indeterminación de lenguaje.
Podemos visualizar lo dicho anteriormente en el siguiente pasaje, cuando Blanca pregunta al hombre qué es lo que buscaba:
“El andarín comenzó una larga y encolerizada explicación en un idioma completamente ininteligible, de fonemas y raíces que Francisco no logró reconocer, fuera de todo ámbito de su conocimiento, quizás un idioma altaico o armenio, aunque por qué no finlandés o islandés  (…) Blanca y Francisco hicieron pequeños gestos destinados a comunicarle que no entendían nada (...) Entonces, con rabia, el andariego hizo un gesto de violencia con la mano, enérgico y vertical, que cortaba toda posibilidad de comunicarse por medio de un idioma, gesto que les arrebataba, como con un dolor terrible, su casa, sus muebles, sus cuadros, su jardín, sus libros, y los dejaba viviendo en el agresivo cascarón de la obra gruesa de al lado, esencial y húmeda como cueva para aborígenes, desprovista de los signos de modestas historias personales.”[3]
Ser parte de una cultura y sociedad implica poder llevar a cabo la comunicación mediante un código común o reconocible, que permita identificar una cultura dentro del orden de lo posiblemente conocido. Sin embargo, este hombre encarna el orden marginal, que se contrapone al de la pareja, a través del uso de un código lingüístico ininteligible, por lo tanto, mediante la indeterminación del lenguaje, este aspecto comienza a simbolizar lo que sucede en la totalidad de la obra: un ser externo a la realidad propia de la pareja, introduce su propia inestabilidad e indeterminación en sus tranquilas vidas, primero chocando contra su realidad, para luego penetrarla y comenzar a desmantelar todo aquello que les hace sentir seguros y tranquilos, tal como la incertidumbre que insertó en sus vidas la construcción inconclusa, que se convertiría en albergue de lo que les propiciaría el caos, diferente al espacio de su hogar, el cual alberga la estabilidad pretendida.

Miseria. Amenaza y atracción.
En el episodio en que este hombre ingresa a la casa de Blanca y Francisco para utilizar el teléfono, se desata el terror de Blanca al ver aquel ser extraño y totalmente indeterminado a la luz de la lámpara.
La pareja sintió temor ante lo desconocido e indeterminado ahora en el interior de su hogar, sintiendo su propio orden vulnerado. Blanca, desesperada le pide a Francisco que lo saque pronto, manifestando el pavor que le provoca:
"Lo único que sé es que no quiero miseria. No la soporto. Últimamente he estado viendo demasiados mendigos por la ciudad, no quiero verlos,...los odio, los odio..., me da pavor esa gente barbuda y cochina y zarrapastrosa con abrigos desteñidos y sacos al hombro y pelo sin cortar y con ojos de terror, gente sin origen y sin destino, hambrientos, desesperados, aterrados: así es toda la gente que veo ahora y no puedo...y ese edificio tan inhumano como el idioma que habla el andariego, vigilando mi jardín...” [4]
Por otro lado, si bien Francisco experimentaba temor, también experimenta curiosidad y atracción ante esa figura, se evidencia cuando exploraba la construcción inconclusa sin contarle a Blanca, cuando intenta descifrar su código lingüístico, y también queriendo descifrar su extranjería, asociándolo al libro de fotografías de peregrinos rusos que revisaban de vez en cuando, llamándole la atención la posibilidad de aventura que este hombre tenía, a diferencia de su vida monótona.
El temor y curiosidad por el extraño, les acecha y les persigue aún así tras su partida abierta al enigma, lo que les hace pensar incansablemente acerca del suceso.
De este modo Blanca y Francisco comienzan a sentirse perseguidos por los seres miserables, les oyen y les ven por las calles, estando en su hogar los escuchan habitar la ruina inconclusa de al lado. Se sienten rodeados y generan la paranoia.
El mismo temor y la atracción les hace ceder, por lo que van cambiando sus actitudes a través de un proceso de metamorfosis que se detallará más adelante.
Este proceso denota el cambio interno de los personajes. Pues existía aquella tensión entre ambos órdenes contrapuestos, ante lo cual la pareja intenta resistir, sintiendo la estabilidad de sus vidas tambaleándose ante el otro orden, así se descomponen en sí mismos intentando mantener la unidad pretendida, sintiendo el vacío que otorgan las carencias de la marginalidad y la miseria que les persigue, desembocando en el proceso de metamorfosis.




[1] Donoso, José: la novela como happening : una entrevista de Emir Rodríguez Monegal sobre El obsceno pájaro de la noche. Revista Iberoamericana, v. 37, nº 76-77, julio-diciembre 1971, p. 517-536.  Entrevista disponible en la web: http://www.archivodeprensa.edu.uy/biblioteca/emir_rodriguez_monegal/bibliografia/prensa/artpren/iberoamer/latino_77.htm [Consulta: domingo, 1 de diciembre de 2013]
[2] Donoso, José: la novela como happening : una entrevista de Emir Rodríguez Monegal sobre El obsceno pájaro de la noche. Revista Iberoamericana, v. 37, nº 76-77, julio-diciembre 1971, p. 517-536.  Entrevista disponible en la web: http://www.archivodeprensa.edu.uy/biblioteca/emir_rodriguez_monegal/bibliografia/prensa/artpren/iberoamer/latino_77.htm [Consulta: domingo, 1 de diciembre de 2013]

[3] Donoso, José. “Los habitantes de una Ruina Inconclusa”. Cuatro para Delfina. Barcelona: Seix Barral, 1982. P.106
[4] Donoso, José. “Los habitantes de una Ruina Inconclusa”. Cuatro para Delfina. Barcelona: Seix Barral, 1982. P.114

sábado, 2 de noviembre de 2013

demasiadas no-ganas

No tengo ganas de sentirme a prueba, de someterme a juicio a un quizás-interés quizás-no, no tengo ganas de querer, no tengo ganas de esforzarme, no tengo ganas de lo de siempre ni de lo de nunca.
No quiero ni una sola boca en este momento, no quiero nada, nada me envuelve, nada nunca lo hará, nadie será capaz, nadie quiere ser capaz, y no quiero experimentar si vale o no, o que no lo valga tanto..hombres a medias...como los que conozco en mi experiencia más cercana, siendo de mi sangre, capaces de golpearme cuerpo y espíritu.
Siento un gran odio de mentira hacia la humanidad completa, y un gran e inconmensurable amor hacia los animales y sus sinceridades, aborrezco las artimañas humanas, los comentarios, los chistes, los grupos de personas.
Aborrezco mis acciones apresuradas, mis esperanzas excesivas inexplicables y enfermas de algunos días, aborrezco mis días en esta casa cuando no estamos solas mi madre, los gatos, los perros, el viento, y las plantas. Aborrezco no tener a donde ir, ni siquiera una sonrisa y unos ojos por los cuales derramarme unos soles, y no los quiero, porque los ojos humanos son mentira, mentira aunque no quisieran, siempre será así, y eso me da una grandísima lata.
Explótate mundo antes del verano,  todo peso se agiganta sobre mi, solo quiero los huesos y luz, y la nada infinita de las estrellas.

lunes, 28 de octubre de 2013

Cuático el sueño

Es que él sabe que tan buena amiga no soy

domingo, 20 de octubre de 2013

Tranquilidad

Problemas psicosomáticos-psiquiátricos, "tú tranquilo yo nerviosa", me amarro, me estrujo las ideas y los impulsos, pero quieren ser como un volantín, y volantín los hago, volantín-me pongo llorona, tiempo de drenajes, que floten las flores, reviviendo los pétalos por las mañanas, con un ánimo costero, que floten los botes en mi trémula bahía - cliché, ante todo floten, ante todo floten.

Tomo mate, sigo al viento, bonito el viento de octubre, siento un considerable amor hacia las frutillas y hacia la gente frutilla, esa que te deja buen sabor, todos los días aunque te cuente una tristeza, la tristeza se va. Des-saturación, menos adjetivos y más verbos, verbo-bailar, bailando una página en blanco, un libro abierto, un chincol cantando en sepia, por la mañana en el cementerio, y en el parque, y luego del mediodía, cerca de mi casa, también un silencio nocturno, dormir para vestirse de sol, no po, no del que quema, del bonito, y dar besos al viento como único ritual, como única creencia, esperanza sencilla, y nuevamente reitero mi amor hacia las frutillas, pero ahora, sumándole una inquebrantable fe en las sandías.



domingo, 6 de octubre de 2013

De plus en plus, de moins en moins

Ser una joven géminis y sentirse bastante triste.


jueves, 19 de septiembre de 2013

Live fast, die young


Ser una joven géminis y estar feliz

 

Get back, get down
Pull me closer if you think you can hang 
Hands up, hans tied
Don't go screaming if i blow you with a bang

domingo, 15 de septiembre de 2013

Canto Libre

Los crímenes de la dictadura no solo me parecen horribles, injustificables, totalmente condenables...si no, también me parecen inverosímiles.

Qué es lo que pasa por la mente de un ser humano para torturar sin medida a mujeres y hombres, -tanto menores de edad como adultos y viejos - aplicar todo el sadismo y alevosía posible contra quienes solo pensaban diferente, por tener ideales de justicia, equidad y querer la misma dignidad para todos los habitantes de este país, y en el fondo, de toda latinoamérica.

¿Cuál es el nivel de egoísmo, cuál es el nivel de ceguedad para querer acribillar la belleza de la alegría y la cultura que en esos momentos se gestaba?
Sola me contesto que el ser humano puede transformarse en una bestia, pero gracias a la vida, también es posible la creación de ese arte puro y sencillo, de esa vorágine de colores, ideas y melodías, que me hacen sentir que no hay que echarse a morir.

Víctor Jara es eso, arte puro, y con puro me refiero a sin pretensiones, más que de abrir los ojos, hacer sentir, hacer perdurar el canto y la esperanza.

La dictadura intentó matar a Víctor con 44 balas, es la muestra de cómo se intentó cercenar la cultura - y se persiste en ello- sin embargo hoy en día Víctor vive en su canto y en el nuestro, en nuestra voluntad de luchar por un cambio, Víctor vive pidiendo justicia, riendo, bailando, camina con su guitarra por ahí cada vez que compartimos y cantamos sus ideales.



El verso es una paloma que busca donde anidar
estalla y abre sus alas para volar y volar 

Mi canto es un canto libre 
que se quiere regalar
A quien le estreche su mano
A quien quiera disparar

Mi canto es una cadena
Mi canto es una cadena sin comienzo ni final
Y en cada eslabón se encuentra
El canto de los demás

El canto de los demás...

Sigamos cantando juntos 
A toda la humanidad
Sigamos cantando juntos
Que el canto es una paloma que vuela para encontrar
Estalla y abre sus alas para volar y volar

Mi canto es un canto libre...