viernes, 18 de abril de 2014

G. García Márquez

Nunca sentí que tuve una actitud realmente literaria al leer a Gabriel García Márquez, simplemente me veía envuelta en sus historias tan familiares y tan extranjeras a la vez, porque Gabriel era capaz de dar cuenta de esta tierra americana tan heterogénea e insólita, sin embargo a su vez - pienso yo - nos unía como americanos a través de sus relatos, en un espacio que permitía hacer converger las memorias históricas de la colectividad, pero también era posible encontrar las memorias personales y familiares.
Sobre esto último, para mí Gabriel escribió mucho verde, turquesa y sepia.
Escribió el calor nocturno en lugares que jamás he pisado, pero podía sentir tan propios.
Escribió un pájaro y yo le leía su canto.
Escribió la rabia de un pueblo, la que aún tenemos la desdicha de seguir sintiendo.
Pero también me parece que a veces escribió de mi abuelo, de la infancia de mi madre, de cosas terribles que vio mi padre.
Para mí, de algún u otro modo, escribió la literatura de nuestras venas, a través del irrepetible crisol de un siglo y una geografía.
Gracias por vivir.



"(...) A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.  
A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido (...)"

(La Marioneta)

miércoles, 5 de marzo de 2014

domingo, 2 de marzo de 2014

Otra de vacíos.

Describiría mis días con la palabra más inerte que estuviese a mi alcance, una palabra que desconozco, ya que no sé cómo atrapar mi puta desesperanza esperanzada en una oración que se me haga suficiente.
Esa cuota de tristeza en cada estúpida sonrisa, esa cuota de optimismo en cada lloriqueo sin peso.
Ya ni sé si exagero, pero este vacío que muta entre lo plano y lo hondo, me hace pensar que es la agonía más infame que pueda tener el alma, es evidente: no puedes quejarte demasiado, ya que no tienes de qué quejarte en concreto, está ahí siempre y tienes la esperanza aún de que muera, sin embargo te acompaña cada día. Cuando te llena una simple mirada por un solo segundo, sientes que se muere por un instante,  pasan minutos, horas o días para que esa mirada se repita y terminas por anhelar realmente ese instante de vacío muerto, instantes infructuosos, tal como pasar de las miradas a las palabras, infructuoso, muy infructuoso, demasiado infructuoso.
De lo infructuoso nos vamos a la complicación del vacío dentro del vacío, claro, como si necesitara más vacíos, como si fuese soportable quedar en un limbo más. No poder desaforar un sufrir, no poder desaforar un amor, no poder desaforar una rabia, la incapacidad misma de hacer cualquier cosa, cuando se quieren hacer tantas cosas, como a brincos, al imaginar esa prolongación de la muerte del vacío, pero no, no pasará, no habrá ni un intento de asesinato. ¿No se nota que no lo soporto? a estas alturas, en esta ocasión ya ni me desgarro, solo me mantiene balanceándome en la desilusión, la desilusión más aburrida, la desilusión de lo que es tan sencillamente posible, pero de todos modos imposible, ni siquiera un aterrizaje forzoso como en otras ocasiones, o la posibilidad desvanecida, no es así, es permanecer horriblemente tranquila y considerablemente quebrada a la vez.
No está aportando más que otra historia más a mis vacíos, otra más en que soy protagonista desde la misma vereda. No quiero más, solo falta  lo único a lo que tengo derecho: ponerle su punto final, para luego hablar en tiempo pasado, continuar en la nada cotidiana, sentirse muy lejos de ese punto en que todo quería ser abrazo de gato.


p.d. quémierdaesestimar?

jueves, 27 de febrero de 2014

A mí me gusta la letra

Sobre todo esta parte

Deja que te acompañe hasta tu casa y pueda ver el brillo de tus ojos antes de dormir, la luz que se escapa de ti ...
Voy a dar otro paso que me acerque más a ti, deseo estar dormida escuchando tu voz, mirarte hasta el amanecer.









sábado, 22 de febrero de 2014

viernes, 21 de febrero de 2014

Muy niñita

Del costado brota esa vulnerabilidad a sentir nudos en el pecho, a sentir que se otorga demasiado...ese siempre deber frenarse.
La gente distinta no existe. Preservar la soledad por sobre  la valoración a las personas, que los vulgares seres humanos resbalen por la vida, por el instante, solo un gato, un perro, un ruiseñor... podrían ser eternos.
Nadie nunca te llevará por la carretera.

 
Muy perfecta para la vida real.

lunes, 23 de diciembre de 2013

A poor player

Muerta 6 años
Tanto que ni escribir quiero acerca de ello
ya sería demasiada producción
por parte de un cadáver viviente
Porque se persevera en lo mismo
sin importar cuantas palabras gaste en ello
solo quisiera dormir
pero tengo mis obligaciones
obligada a parpadear
respirar
comer
las sonrisas son quebradizas
la dulzura que se desgasta
entre media y una luna
obligada
a lo único que tengo en verdad
vivir, para que tú no sientas
ni unas solas ganas de morir
vivir, para cuidarte tal vez
como has cuidado de mí
Me disculpo por el vacío
no sé qué pasó
yo quería ser tu sol
yo quería
Pero muerta llevo
6 años
Tanto así, que a resucitar
le temo
podría implicar esperar
algo de alguien
¿Es que no podemos no
esperar algo de alguien?
Pero tú puedes esperar
lo que sea de mí
- aunque ya no lo hagas -
La vida no, ni esta, ni la próxima
No alcanzo
Insisto
Discúlpame el vacío
llévate mis insomnios
tráeme las ganas,
o tráeme mi noche,
tráeme el retorno.